Duración: 5 días.
Organizado: por nuestra cuenta.
Moneda: Dirham.
Población: más de 1 millón.
Religión: Musulmana.
Volvimos a viajar con nuestros hermanos de viajes Adolfo y Mimi, ya son más de 11 años viajando juntos por todo el mundo, es un gustazo y una tranquilidad viajar con ellos.
Cambiamos dinero en las casas de cambio cerca de Jemaa el-Fna, no sacamos ninguna tarjeta prepago y nos conectamos en los restaurantes y en el Riad. Aquí también se paga el impuesto al turismo 2,5€ por persona y noche, estoy totalmente de acuerdo que se pague una tasa turística, al igual que hace la gran mayoría de países que hemos visitado
Breve historia:
Marrakech, también conocida como la Ciudad Roja,
es una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos, junto a Mequinez, Fez y
Rabat. Fue fundada en 1062 por los almorávides, unos monjes soldados del
Sahara, rápidamente se convirtió en la
capital amurallada de Marruecos, llena de palacios, mezquitas y jardines
impresionantes. Desde aquí, los almorávides conquistaron todo el país.
En 1147, los almohades tomaron Marrakech,
destruyeron la ciudad y luego la reconstruyeron, dejándonos monumentos como la
Mezquita Koutoubia, la Mezquita Kasbah y la puerta Bab Agnaou. Los almohades
también expandieron su dominio al sur de la península ibérica, pero sufrieron
varias derrotas. En 1276, los benimerines, un imperio bereber, los vencieron y
fundaron su dinastía en Fez.
Tres siglos después, los saadíes, una dinastía de
origen árabe, derrotaron a los benimerines y trasladaron la corte de nuevo a
Marrakech, donde construyeron el impresionante Palacio El Badi. En el siglo
XVII, Marruecos vivió una guerra civil que terminó en 1668 cuando un príncipe
árabe tomó el trono; sus descendientes aún gobiernan el país. Más tarde, la
capital se trasladó a Mequinez.
En el siglo XIX, Marruecos quedó dividido entre
España y Francia. El debilitado gobierno de los sultanes aceptó el gobierno
colonial francés con el Tratado de Fez, cediendo su soberanía y convirtiéndose
en un protectorado francés. Esto provocó motines y revueltas, Francia hizo un
trato con uno de los señores de la guerra que lideraba las tribus del Atlas.
Después de la Segunda Guerra Mundial, el sultán
Mohammed V comenzó a presionar por la independencia, pero fue exiliado por los
franceses, lo que provocó una revolución. Francia tuvo que ceder y permitir el
regreso del sultán. En 1956, Marruecos finalmente obtuvo su independencia.
El corazón de Marrakech es la medina, un
laberinto de calles estrechas y mercados bulliciosos. La famosa plaza Jemaa
el-Fna cobra vida cada día con acróbatas, músicos, encantadores de serpientes y
vendedores de especias, creando una atmósfera vibrante y única. La Koutoubia,
una imponente mezquita con un minarete de 77 metros, domina el horizonte y es
un testimonio de la rica herencia islámica de la ciudad.
Miércoles
29/05
Salimos desde Sevilla con más de media hora de
retraso a las 00:30, llegando a Marrakech alrededor de la 1:00 hora local.
Pasamos el control de pasaporte (una locura) y terminamos cerca de la 1:30.
Nuestro taxi ya no estaba, así que cogimos uno de la parada junto a la salida.
Había un kiosko donde le indicabas la dirección del Riad y te daban el precio
directamente (20€), el mismo que el del Riad. Pagamos, nos dieron un papel con
el número del taxi asignado y listo. El taxista llamó al Riad New Moon, donde pasaríamos
las dos primeras noches, y vinieron a recogernos.
Jueves 30/05
Desayuno incluido en el Riad, estuvo genial: café
o té, tostada con mantequilla y mermelada, huevo frito, zumo de naranja y un
pastelito típico.
Como en casi todos los viajes, contratamos un
free tour. Esta vez lo teníamos a las 9:30, con punto de encuentro en el hotel
Ali, junto a la plaza Jemaa el-Fna. Duraba unas 4 horas.
Lo primero que visitamos fue la Mezquita
Koutoubia, la más grande de Marrakech. Esta hermosa y enorme mezquita se
remonta al siglo XII, bajo la orden del califa Yaqub al-Mansur. Está hermanada
con la Giralda de Sevilla, ya que sus planos sirvieron para construirla.
Destaca por sus colores calizos y los azulejos verdes que la coronan. Su torre
de 77 metros es el edificio más alto de la ciudad y está coronada por cuatro
esferas que simbolizan el pan: harina, agua, levadura y sal. Además, hay una
especie de horca que señala la Meca. La mezquita fue durante años un punto de
encuentro cultural. Su nombre, Koutoubia, significa 'la de los libreros', por
los cientos de puestos de libros que la rodeaban.
Después, fuimos a la puerta Bab Agnaou, la única
puerta sin restaurar de los almohades en Marrakech.
Pasamos por la puerta y nos dirigimos hacia la
Mezquita Moulay El Yazid, que está en rehabilitación tras el terremoto de
septiembre de 2023. Está decorada con azulejos verdes y blancos, y su minarete
está coronado con tres bolas que simbolizan el pan: agua, harina y sal.
Luego, visitamos el Palacio de la Bahia,
construido en el siglo XIX por el sultán Si Moussa. Es un claro ejemplo de arte
islámico-marroquí, con más de 8 hectáreas, 150 habitaciones, patios y jardines.
Los techos y azulejos son alucinantes. Aquí acabo nuestra free tour, ya que lo
siguiente era meterse en una farmacia para explicarnos cremas para el cuidado
de la pie.
Como iba haciendo hora, nos tomamos un refrigerio
en el restaurante Le Salama, ¡ole cervecita fresquita!, cerca de la plaza Jemaa
el-Fna, donde probamos el cuscús con pollo y verduras.
Más tarde, fuimos al Restaurant & Bar Dar
Justo, recomendado por una amiga del gimnasio. Probamos la famosa pastela de
pollo, un pastel de finas capas de pasta relleno de carne y frutos secos,
aromatizado con especias, horneado y espolvoreado con azúcar y canela. Muy
rico. Volvimos adentrarnos en el zoco para dar con el.
Después del almuerzo, dimos una vuelta por el
zoco, un mercado al aire libre con callejuelas laberínticas. Compramos varios
pantalones, blusas, lámparas y cinturones de cuero, todo ello con un
interesante regateo previo.
Decidimos ir a un hammam, elegimos Hammam Les
Bains d'Azahara. Nos invitaron a té, nos dieron un albornoz, bañador de papel y
zapatillas, y nos llevaron a una habitación oscura con una fuente en el medio y
dos bancos donde nos acostamos. Dos mujeres enormes nos lavaron y exfoliaron
con una manopla y jabón negro, ¡no veas la de piel muerta que sacaron! Fue una
experiencia única.
Después, paseamos por la plaza Jemaa el-Fna,
llena de vida con grupos tocando música berebere, puestos de zumo de frutas,
encantadores de serpientes, monos, tatuadoras de henna y puestos de comida.
Probamos el zumo de uno de los puestecillos y cenamos en uno de los
restaurantes de la plaza. La comida es prácticamente la misma en todos.
Después
de un largo día, regresamos al Riad, ya que al día siguiente teníamos la
excursión al desierto de Zagora.
Viernes 31/05
Nos levantamos temprano. En el Riad nos habían
preparado un desayuno para llevar y café, ya que a las 7:30 teníamos que estar
en el punto de encuentro, Café de France. Los callejones del zoco estaban
vacíos, una gran diferencia con el bullicio que habrá pocas horas después.
Comenzamos la excursión al desierto de Zagora a
la hora prevista. Pasamos por el puerto de Tizi-N-Tichka, una carretera que
cruza el Alto Atlas a 2260 metros de altura, y vimos diversas aldeas bereberes.
Visitamos Kasbah Ait Ben Haddou, una ciudad
amurallada junto al río Ounila, en esta zona lleva más de dos años sin llover.
Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987.
Aquí se han rodado películas como Gladiator, Lawrence de Arabia, La joya del Nilo, Jesús de Nazaret y muchas más.
Continuamos hacia el desierto de Zagora, cruzando
el Anti Atlas. Paramos a ver el pueblo bereber de Agdez.
De camino al valle
de Draâ y su palmeral, paramos a tomar café en un puestecillo de la carretera y
disfrutamos de la vista de la montaña con forma de corazón.
El valle del Draâ es el último atisbo de
vegetación antes de adentrarnos en el desierto.
Llegamos a Zagora, montamos en
camello y disfrutamos de la puesta de sol en el desierto.
Llegamos
al campamento, y algunas daban salto de alegría.
Hoy dormimos en haimas bereberes. Después del reparto de las
mismas, nos dimos una duchita en el baño compartido del campamento y fuimos
directos a la cena tradicional.
Tras la cena, vimos un espectáculo de música
bereber, incluso Yoli se animó a tocar el derbake, un tambor que se coloca entre
las piernas y se toca con las manos.
Sábado 1
Aunque la almohada estaba dura como un ladrillo,
caímos rendidos tras el intenso día. Nos levantamos a las 6:20 para disfrutar
del amanecer en el desierto.
Después del amanecer, tomamos el desayuno y
disfrutamos de otro paseo en camello. Esta vez, Adolfo prefirió ir en el
todoterreno.
De nuevo atravesamos el valle del Draâ y Agdez,
llegando a Ouarzazate. Paramos varias veces para tomar café o ir al baño. ¡Que le gusta un espejito a yoli!
Lamentablemente, no pudimos visitar la Kasbah Taourirt debido al terremoto de
septiembre.
Así que visitamos el museo del cine.
La excursión estuvo genial, pero qué de autobús.
Llegamos a Marrakech sobre las 19:00, recogimos las maletas, llamamos a un taxi
y fuimos al nuevo Riad Nouceiba Marrakech, cerca de las Tumbas Saadíes. Dejamos
las maletas y fuimos directos a la piscina/spa en la planta de arriba, ¡qué
gustazo!
Después de refrescarnos y quitarnos la arena del
desierto, paseamos por la Mezquita Koutoubia con la ropa que compramos en el
zoco.
Para cenar, queríamos ir de nuevo al restaurante Le Salama, pero estaba
lleno, así que fuimos a la terraza del Café de France, con vistas
espectaculares a la plaza. No había tanta gente como los primeros días.
Domingo 2
Tras un buen descanso y un desayuno magnífico con
huevo, pan con mantequilla y mermelada de naranja, pastel típico, café y zumo,
decidimos visitar las tumbas Saadíes. Previo fotito en el espejo.
Datadas del siglo XVI, fueron construidas bajo el califato de Ahmad al-Mansur y tapiadas un siglo después. En su interior descansan los restos de unos 60 miembros de la dinastía Saadí, incluido el propio Ahmad al-Mansur. Fueron redescubiertas en 1917 y restauradas, convirtiéndose en uno de los monumentos más bellos de Marrakech



Hoy tocaba descubrir la plaza Jemaa el-Fna de
día, con encantadores de serpientes, monos, puestecillos de zumo y muchas
tiendas, es curioso pero los restaurantes estaban cerrados. Sino estas espabilado los encantadores de serpiente, te cuelgan una en los hombros, como me ocurrió a mi.
Después de comprar
y volver a regatear, fuimos a Le Salama para tomar unas cervezas fresquitas y
comer allí.
Tras la comida, nos adentramos de nuevo en el
zoco buscando algo que nos llamara la atención, al rato decidimos ir al Riad
para disfrutar de la piscina y las tumbonas.
Para cenar, reservamos en el restaurante NO MAD a
las 21:00, cerca de la plaza Kedina. Fuimos en Tuc Tuc, ¡divertidísimo
atravesar el zoco así!. La verdad que se come muy bien.
Lunes 3
Después del gran desayuno, preparamos las maletas
y reservamos un taxi para ir al aeropuerto. Aprovechamos para hacernos varias
fotos en el Riad y dar una vuelta por las calles cercanas y la Mezquita Moulay El Yazid,.
Como el vuelo salía a las 15:35, reservamos el
taxi a las 12:15, ya que no sabíamos qué esperar en el control de pasaporte. La
verdad es que fue rápido. Una vez dentro, compramos unos bocadillos para comer.
El vuelo salió a tiempo y llegamos a Sevilla sobre las 18:00, donde nos
esperaba nuestro hijo Manuel.
Y colorín colorado, este viaje se ha acabado,
¡con más ganas de empezar a planear el siguiente!





















































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