Organizado: por nuestra cuenta, excursiones www.clubdevacacionesperu.com
Moneda: Aprox. 1€ equivale a 3,65 Soles
Población: más de 34,0 millones de habitantes.
Religión: La principal es la católica más del 80% y una combinación de catolicismo y mitología.
El comienzo de la aventura tuvo lugar en una cena allá por el mes de agosto de 2023 en el restaurante Atarazana en Mairena del Aljarafe. Estábamos cenando mi cuñado José Ignacio, Yoli y yo, compartiendo anécdotas sobre el viaje a Islandia. De repente, surgió la pregunta: "¿El año que viene, qué hacemos?" Los tres coincidimos en que nos encantaría visitar Perú. Este año, mis hijos no tuvieron la oportunidad de votar, la decisión ya estaba tomada: ¡vamos a Perú!
Desde el principio estuvimos pendientes de los vuelos y planificando el recorrido que queríamos realizar, ya que los días de vacaciones eran muy limitados. En noviembre tomamos la decisión: reservamos los vuelos internacionales con Iberia y los vuelos nacionales con Latam.
Para las excursiones, tras varias reuniones, decidimos contratar los servicios de una agencia local, Club de Vacaciones, que se encargó de gestionar todas las visitas y las líneas de autobús necesarias para nuestro itinerario. Además, para optimizar el presupuesto, optamos por trasladarnos en el autobús nocturno de la compañía Cruz del Sur, en cómodos asientos reclinables de 180 grados.
En el mes de mayo, saltó una noticia inesperada que cambió todo: mi hija se había quedado en estado. Debido a las vacunas necesarias para realizar el viaje, como la de fiebre amarilla..., y las precauciones que conlleva un viaje tan arriesgado. Sabíamos que, no podría hacer el viaje que tanto habíamos esperado. Al principio, fue muy duro asimilar que no vendría con nosotros, pero, poco a poco, fuimos entendiendo la magnitud de la situación.
Mi hija había tomado la hermosa decisión de ser madre, un acto tan noble y significativo, que la llenó de emoción y compromiso. Así que, aunque en un primer momento nos costó, nos fuimos adaptando a la idea. Haciendo de tripas corazón, fuimos comprendiendo que nuestra familia iba a crecer. La noticia fue un tanto abrumadora, pero la alegría no tardó en llegar: ¡íbamos a ser abuelos!
Este nuevo capítulo nos llena de amor, esperanza y una inmensa felicidad. A pesar de que el viaje no se realizó como esperábamos, algo mucho más grande y hermoso estaba por comenzar.
BREVE HISTORIA
Antes de la llegada de los europeos, el territorio peruano fue habitado por diversas culturas avanzadas. Entre las más destacadas están los Nazcas, conocidos por sus famosas líneas, los Mochicas, famosos por su cerámica, los Wari y los Tiahuanaco. Sin embargo, la civilización más poderosa y organizada fue la de los Incas, que hacia el siglo XV formaron el Imperio Inca o Tahuantinsuyo, el más grande de América precolombina, con su capital en Cuzco. Los Incas fueron pioneros en ingeniería, arquitectura y agricultura, creando sistemas de terrazas de cultivo y una extensa red de caminos.
En 1532, el conquistador español Francisco Pizarro llegó a Perú, donde el Imperio Inca ya estaba debilitado por luchas internas y epidemias de viruela. Pizarro capturó al emperador Atahualpa y, tras su ejecución, los españoles tomaron la ciudad de Cuzco. A partir de entonces, el territorio peruano pasó a ser parte del Virreinato del Perú, que fue una de las colonias más importantes de España en América. Durante esta época, la economía peruana se basó principalmente en la explotación de recursos naturales, especialmente la plata de Potosí.
A comienzos del siglo XIX, como parte de los movimientos por la independencia que recorrieron América Latina, Perú también luchó por liberarse del dominio español. Aunque la independencia fue proclamada en 1821 por el general José de San Martín, la resistencia continuó hasta 1824, cuando las tropas de Simón Bolívar derrotaron a los españoles en la batalla de Ayacucho, consolidando la independencia de Perú.
Después de la independencia, Perú vivió una serie de conflictos internos, con luchas por el poder entre facciones locales. En el siglo XIX, el país también se vio envuelto en la Guerra con Chile (1879-1883) en la que Perú, junto con Bolivia, perdió importantes territorios en el Desierto de Atacama. A pesar de las dificultades, el siglo XX trajo consigo importantes cambios políticos y sociales. En las décadas de 1980 y 1990, Perú enfrentó los embates de grupos guerrilleros como Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, quienes sembraron violencia en el país.
Desde los años 2000, Perú ha vivido un período de crecimiento económico sostenido, gracias principalmente a la minería y las exportaciones. Aunque el país ha avanzado en términos económicos, ha enfrentado grandes retos sociales y políticos, como la pobreza, la corrupción y la desigualdad. A lo largo de los últimos años, el país ha atravesado crisis políticas, con cambios frecuentes de gobierno, lo que ha generado un ambiente de incertidumbre y polarización.
La degustación fue un deleite: probamos varias variedades de vino y pisco, brindando con rimas tradicionales que arrancaban sonrisas. Algunos de nosotros no pudimos resistirnos y compramos un par de botellas como recuerdo de esta experiencia.
El autobús nos sorprendió gratamente: los asientos eran amplios y cómodos, ideales para un trayecto de más de 13 horas. Nos acomodamos y, aunque fue un viaje largo, logramos dormir razonablemente bien, lo que nos permitió llegar a Arequipa descansados y listos para el siguiente día.
Lunes 09/09 – AREQUIPA
Llegamos a Arequipa puntualmente y, tras un breve tiempo de espera, conocimos a nuestro guía, quien nos llevó al hotel Melania, donde ya teníamos reservadas nuestras habitaciones. Por suerte, estaban listas, lo que nos permitió disfrutar de una ducha reparadora antes de desayunar en el mismo hotel y prepararnos para un día lleno de descubrimientos.
Sobre las 11:00, iniciamos nuestro tour por la ciudad. La primera parada fue el Mirador de Carmen Alto, un lugar privilegiado para contemplar la majestuosidad de los volcanes que custodian Arequipa: Chachani, Pichu Pichu y el impresionante Misti, símbolo indiscutible de la ciudad. Nuestro guía nos explicó que el Misti, un volcán activo de 5,822 metros, es considerado sagrado desde tiempos prehispánicos. Su figura domina el paisaje y está estrechamente vinculada a la identidad arequipeña.
Nuestra siguiente parada fue el Mirador de Yanahuara, otro punto emblemático. Aquí nos encontramos con los icónicos arcos de sillar, construidos en el siglo XIX, que están grabados con inscripciones y reflexiones de autores locales, añadiendo un toque literario al lugar. Desde este mirador, las vistas de la ciudad y el Misti son realmente inolvidables.
También aprovechamos para probar el famoso helado de queso, un postre tradicional de la región que, aunque no lleva queso como tal, debe su nombre a su textura y color. ¡Delicioso y refrescante!
A continuación, nos dirigimos al centro histórico de Arequipa, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000, gracias a su riqueza arquitectónica y la predominancia del sillar, una piedra blanca volcánica utilizada en la construcción de gran parte de la ciudad.
Nuestra primera parada fue el Mercado de San Camilo, inaugurado en 1881 y diseñado por el ingeniero Gustavo Eiffel, el mismo de la famosa torre parisina. El mercado nos deslumbró con su colorido y variedad: innumerables tipos de papas, frutas exóticas como la lúcuma y la granadilla, y una vibrante atmósfera que refleja la vida cotidiana de Arequipa. Aprovechamos para comprar algunas frutas y pulseras contra el mal de ojo, que según la tradición, protegen de las energías negativas.
Continuamos hacia la Iglesia y los Claustros de la Compañía de Jesús, un conjunto arquitectónico barroco construido entre los siglos XVII y XVIII. Esta iglesia, completamente hecha de sillar, es famosa por su fachada ricamente decorada con tallas de motivos indígenas y europeos, un claro ejemplo del estilo conocido como barroco mestizo. Dentro, descubrimos sus impresionantes altares dorados y visitamos los claustros, que hoy en día albergan tiendas de artesanías y cafés que le dan un toque contemporáneo.
Luego nos dirigimos a la Plaza de Armas, el corazón palpitante de Arequipa. Rodeada de elegantes arquerías y dominada por la imponente Catedral de Arequipa, esta plaza es uno de los espacios más vibrantes de la ciudad. La catedral, construida originalmente en 1540 pero reconstruida varias veces debido a terremotos, destaca por su imponente fachada de sillar y su altar mayor, hecho de mármol de Carrara.
Después de disfrutar de la plaza, visitamos el Convento de Santa Catalina, fundado en 1580. Este convento es un verdadero tesoro arquitectónico y cultural, con sus calles angostas, coloridas fachadas y claustros que evocan un pequeño pueblo dentro de la ciudad. Nuestro guía nos explicó que, durante la colonia, este lugar era un espacio exclusivo para mujeres nobles que decidían consagrarse a la vida religiosa. Caminar por sus pasillos fue como retroceder en el tiempo, mientras conocíamos las historias de las mujeres que habitaron este mágico lugar.
A la hora de comer, seguimos la recomendación de nuestra guía y nos dirigimos a El Chicha, un restaurante reconocido por su propuesta de gastronomía local. Allí, degustamos platos típicos como la chicha morada, un refresco hecho a base de maíz morado; los chupes de camarones, un caldo sustancioso y sabroso; y el lomo saltado, una deliciosa combinación de carne salteada con cebolla, tomate y especias. Todo ello acompañado de nuestra inseparable cerveza Cusqueña. De postre, probamos la famosa esfera sensible, una experiencia única de sabores y texturas que nos dejó sin palabras. La comida para 4 nos costo 17€ por persona.
Tras el almuerzo, decidimos pasear por el centro para bajar la comida.
Volvimos a la Plaza de Armas y entramos en la catedral. Para hacerlo, me prestaron un pañuelo que cubriera mis piernas, ya que no se permitía entrar con ropa descubierta. Dentro, apreciamos nuevamente la majestuosidad del altar y la serenidad que impregnaba el lugar.
Por la tarde, regresamos al hotel caminando, disfrutando de la brisa fresca y la tranquilidad de las calles arequipeñas. Después de una ducha reparadora, salimos a cenar a otro de los lugares que habíamos investigado previamente: el restaurante Zig Zag. Este lugar nos sorprendió con su propuesta innovadora y deliciosa. Probamos las truchas con kiwicha, una combinación perfecta de tradición e innovación, y el ramillete de cuatro carnes, que incluía alpaca, res, cerdo y cordero. Para terminar, disfrutamos de un exquisito mousse de tres chocolates, que puso el broche de oro a nuestro día. La comida para 4 nos costo 12€ por persona.
Caminamos de regreso al hotel bajo la luz de las estrellas, con el corazón lleno de emociones y el estómago feliz. Arequipa, con su belleza, su historia y su gastronomía, nos había conquistado desde el primer momento.
Partimos hacia el Valle del Colca, un paisaje que ya comenzaba a maravillarnos. Nuestro primer destino fue Yura, un pequeño pueblo donde hicimos una parada para comprar hojas de coca, útiles para prevenir el mal de altura. Nosotros no las probamos.
Continuamos nuestra ruta hacia las Pampas de Arrieros, un lugar tranquilo y lleno de belleza natural. Llegamos luego a la Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca, donde tuvimos la suerte de ver a las famosas vicuñas, llamas y alpacas en su hábitat natural. Cada uno de esos animales, con su majestuosa presencia, nos regaló un momento único de conexión con la naturaleza.
Nuestra siguiente parada fue en Patahuasi, un punto espectacular en el camino, rodeado de paisajes impresionantes y montañas con formaciones rocosas muy singulares. Fue el lugar perfecto para disfrutar de un primer mate de hierbas, algo que resultó esencial para adaptarnos a la altura.
Poco después, volvimos a detenernos en otro lugar para ver más alpacas y llamas. No pudimos resistir la tentación de tomarnos unas fotos con estos animales tan simpáticos. Cada momento fue una oportunidad para inmortalizar el paisaje y las criaturas que hacían de esta experiencia algo tan especial.
Finalmente, llegamos al Mirador de los Andes, a una altitud impresionante de 6.075 metros sobre el nivel del mar. ¡Vaya pasada! Las vistas de los volcanes eran simplemente sobrecogedoras.
Alrededor de las 12:00, llegamos a Chivay, es una localidad vibrante, conocida como la puerta de entrada al Cañón del Colca.
Nos llevaron directamente a un restaurante tipo buffet libre, donde pudimos disfrutar de una comida abundante y deliciosa. Partimos hacia los Baños Termales de La Calera para relajarnos, después de cambiarnos y bañarnos en todas las pozas, Manuel y yo nos sumergimos en el Río Colca. El agua estaba helada, pero fue una sensación revitalizante, un baño de energía pura para el cuerpo y el alma.
Después de esa experiencia, nos dirigimos al Hotel Pozo del Cielo en Chivay para descansar y relajarnos.
Por la noche, decidimos dar un paseo por la plaza central de Chivay. para cenar en uno de los bares locales. El cansancio nos empezó a pasar factura y la vuelta la hicimos en taxi de regreso al hotel. ¡Mañana nos esperaba otro día de increíbles aventuras! Nuestra cita con los cóndores estaba a punto de suceder, y el día prometía ser igual de espectacular que el de hoy.
MIERCOLES 11/09. CHIVAY - CAÑON COLCA - PUNO
Nos recogieron super temprano, después del desayuno sobre las 06:30, para llevarnos hasta el Mirador de la Cruz del Cóndor, situado en el impresionante Cañón del Colca, uno de los más profundos del mundo con más de 3,000 metros de profundidad. Este lugar es famoso por ser un punto privilegiado para observar el majestuoso vuelo del cóndor andino, un ave emblemática de los Andes y una de las más grandes del mundo, con una envergadura que puede alcanzar los 3 metros. Qué suerte, teníamos un cóndor esperándonos. Su vuelo es sereno y majestuoso, como si desafiara las corrientes de aire con total facilidad. Nos deleitamos con sus movimientos.
En la zona había algunos puestecillos de artesanías locales, repletos de tejidos de alpaca, joyería típica y objetos hechos a mano. Aprovechamos para comprar un mantel para la mesa, un hermoso recuerdo de este rincón del Perú.
Ya de regreso, hicimos una parada en el pueblo de Maca, una pequeña localidad andina que conserva su encanto tradicional. Es conocida por su iglesia colonial, la Iglesia de Santa Ana, que fue construida en el siglo XVII y reconstruida después de terremotos.
Continuamos hacia Chivay, donde almorzamos en un buffet. Aunque este era de menor calidad que el anterior, disfrutamos de la gastronomía local.
Después de la comida, emprendimos el viaje hacia Puno, regresamos a Patahuasi, volvimos apreciar las formaciones rocosas surrealistas conocidas como "bosques de piedras". Desde allí, tomamos un desvío que nos llevaría hasta Puno.
De camino, hicimos una breve parada en el Mirador Alto Lagunillas, donde disfrutamos de un té caliente para combatir el frío intenso y el aire cortante de la altura. La vista desde este mirador es impresionante: un lago rodeado de montañas y cielos despejados que reflejan los paisajes del altiplano.
Llegamos a Puno sobre las 18:00 horas. Nos trasladamos al hotel La Hacienda Puno, un lugar acogedor ubicado cerca del centro. Sin perder tiempo, nos dimos una ducha rápida y salimos a recorrer el casco antiguo. Es pequeño pero encantador, con sus calles empedradas, la Plaza de Armas iluminada por la noche y la majestuosa Catedral de Puno, una joya arquitectónica barroca que data del siglo XVIII.
Para cenar, elegimos el restaurante Mojsa, muy bien valorado por su comida local e internacional. Tuvimos suerte y conseguimos mesa a las 20:30. La cena fue espectacular: truchas con langostino, pollo con puré y ensalada de langostino, todo acompañado de un delicioso vino peruano. El costo total fue de 14€ por persona, una excelente relación calidad-precio.
Al final, ya cansados, decidimos descansar. Habia sido un día super largo, más de 6:30 de autobús.
JUEVES 12/09. PUNO-LAGO TITICACA-CUSCO
Un día lleno de emociones, ¡y qué mejor manera de celebrar nuestro 27 aniversario de casados que explorando el lago navegable más alto del mundo, el Lago Titicaca! Después de un buen desayuno en el hotel, nos recogieron para llevarnos al embarcadero, donde tomamos una de las barcas que nos llevarían a descubrir este legendario lago.
Nuestra primera parada fue en las famosas islas flotantes de los Uros, a unos 6 kilómetros de la ciudad de Puno. Estas islas, construidas con capas de totora (una planta acuática que abunda en el lago), son un ejemplo asombroso de la creatividad y la adaptación de los pueblos originarios a su entorno. Aunque es cierto que hoy en día la visita tiene un enfoque turístico, fue emocionante caminar sobre estas islas flotantes y pensar en lo increíble que es estar en el mismo lago que estudiábamos en los libros de geografía durante nuestra juventud.
Para el almuerzo, nos recibieron en una casa local donde nos ofrecieron un plato típico, preparado con productos frescos de la isla. Fue una experiencia auténtica y deliciosa que nos permitió acercarnos aún más a las tradiciones de la región.
Después de comer, regresamos al embarcadero para tomar la lancha de vuelta a Puno. Ya en la ciudad, paseamos nuevamente por sus encantadoras calles y aprovechamos para comprar algunos recuerdos para conmemorar nuestro viaje.
Para cenar, elegimos el restaurante La Casona, pero lamentablemente no estuvo a la altura de nuestras expectativas.
A las 21:30 nos recogieron para llevarnos a la estación de autobuses, donde tomamos un autobús nocturno hacia Cusco. Aunque no es la manera más glamorosa de pasar un aniversario, lo tomamos con humor y emoción por lo que nos esperaba en los días siguientes. ¡Una noche inolvidable en el camino hacia nuevas aventuras!
VIERNES 13/09. CUSCO
El día no comenzó con buen pie. Al llegar a Cusco, nos entregaron nuestra maleta de 23 kilos con una rueda rota. Después de realizar las correspondientes reclamaciones y proporcionar nuestros datos, nos dirigimos al hotel La Casona Real, un alojamiento impresionante que nos dejó una gran primera impresión. Sin embargo, la mala suerte continuó: eran las 5:30 de la mañana y nuestras habitaciones no estaban listas, algo que ya nos habían advertido que podía pasar.
Nos dimos un "lavaíto" improvisado en el baño del hotel, dejamos las maletas en la recepción y salimos hacia la Plaza Mayor en busca de un lugar para desayunar. Aunque en ese momento no había bares abiertos, caminamos hasta la Plaza Regocijo, que antiguamente estaba unida a la Plaza Mayor, formando una de las plazas mayores más grandes del mundo durante la época incaica y colonial. Finalmente, encontramos el Van Gogh Café, donde tomamos un desayuno delicioso mientras hacíamos tiempo para que estuvieran listas nuestras habitaciones.
A las 9:00 de la mañana comenzamos nuestro tour por la ciudad de Cusco y sus alrededores. Nuestra primera parada fue en la Fortaleza de Sacsayhuamán, un imponente templo ceremonial utilizado por los incas. Allí pudimos observar preparativos para la fiesta del Señor de Huanca, que se celebraba al día siguiente. La atmósfera festiva, con sus coloridas ofrendas y devoción, nos sumergió aún más en la rica cultura de la región.
Luego nos alejamos de la ciudad para visitar el Complejo Arqueológico de Qenko, conocido también como "el laberinto". Este lugar sagrado era utilizado para ceremonias en honor al Sol, la Luna y las Estrellas. Continuamos hacia Pukapukara, una fortaleza militar que también funcionaba como puesto de control, y el Complejo de Tambomachay, un sitio ceremonial asociado al agua y la fertilidad. La arquitectura inca en estos lugares, con su asombrosa precisión y conexión con la naturaleza, nos dejó maravillados.
En el camino, paramos en un complejo donde tuvimos una experiencia divertida y educativa con alpacas, llamas y vicuñas. Pudimos alimentarlas, aunque no todos corrieron con suerte: Manuel, que estaba algo asustado, recibió un escupitajo de una llama, lo que nos arrancó muchas risas. También nos explicaron el proceso de fabricación de lana y las diferencias entre estos animales, desde el lujo de la lana de vicuña hasta la robustez de la de alpaca.
De regreso a la ciudad, visitamos el Koricancha o Templo del Sol, uno de los edificios más impresionantes de la Cusco incaica. Antiguamente cubierto de láminas de oro, era un centro religioso dedicado al dios Sol, el más importante para los incas. Más tarde, los españoles construyeron sobre sus cimientos el Convento de Santo Domingo, creando una mezcla arquitectónica única.
Paseamos por la calle Romeritos, donde nos contaron una leyenda oscura pero fascinante: en esa zona, las doncellas seleccionadas para el sacrificio eran llevadas a las montañas como tributo al Sol. Durante el trayecto, las adormecían con chicha y hojas de coca antes de depositarlas con sus mejores vestimentas y ofrendas.
Nuestra última parada cultural fue la Catedral de Cusco, un magnífico ejemplo del arte colonial peruano. En su interior destacan el coro tallado en madera y el púlpito, verdaderas obras maestras.
Sin embargo, empecé a sentirme mal, probablemente por deshidratación. Decidimos regresar al hotel, dejamos nuestras cosas en la habitación y salimos a buscar un restaurante. La ciudad estaba llena de gente y los restaurantes abarrotados, pero finalmente conseguimos entrar en el Restaurante Andina, donde pedimos los famosos chupes y truchas. A pesar de la buena comida, mi malestar no cesó, y para empeorar las cosas, nos llamaron desde la empresa de autobuses para decirnos que debía realizar nuevamente la reclamación de la maleta rota.
Tomamos un taxi y, cada vez más débil, volví a hacer la reclamación. De regreso al hotel, tomé una ducha y me acosté, ya con vómitos y diarrea. Mientras yo descansaba, el resto del grupo salió a explorar más del casco antiguo de Cusco y aprovecharon para comprar regalos.
SABADO 14/09. CUSCO - VALLE SAGRADO Y MARAS, SALINERAS, OLLANTAYTAMBO, MERECADO PISAQ
Descansé lo suficiente y me levanté con las energías renovadas. Empezamos temprano: tomamos café y un ligero desayuno porque a las 6:20 venían a recogernos. Teníamos un itinerario muy completo, condensando en un solo día lo que normalmente se haría en dos. Sabíamos que sería un día lleno de emociones y paisajes inolvidables.
Nuestra primera parada fue en el pueblo de Chinchero, conocido como la "Cuna del Arco Iris". Fue fundado por el inca Túpac Yupanqui y aún conserva vestigios de su legado. Tuvimos la fortuna de coincidir con la celebración de la Virgen de la Natividad, una fiesta local llena de color y tradición. La procesión fue impresionante: la Virgen salía acompañada por danzas tradicionales y personas vestidas con atuendos típicos que reflejaban la riqueza cultural de la región. En el mismo lugar, pudimos observar varias bodas, un testimonio de la vida comunitaria y la fe que aún perdura en este lugar mágico.
Después, exploramos los andenes agrícolas o terrazas agrícolas.
Continuamos nuestra excursión hacia el pueblo de Maras, donde visitamos el centro de investigación agrícola de Moray , conocido por sus terrazas circulares en forma de embudo. Estas terrazas no solo eran impresionantes a la vista, sino que también reflejaban la habilidad de los incas para manipular microclimas y experimentar con cultivos.
Luego paramos en una tienda donde nos explicaron el proceso de extracción y los diferentes tipos de sal antes de visitar las famosas Salineras de Maras. La vista de las piscinas eran espectaculares.
A continuación, salimos hacia el Valle Sagrado de los Incas. Durante el camino, paramos a comer en Tunupa Valle Sagrado , un restaurante buffet con una gran variedad de alimentos. El lugar tenía unas vistas impresionantes del río Vilcanota, y nuestra mesa estaba situada en lo que había sido una antigua iglesia, lo que añadía un ambiente especial a la experiencia.
Tras el almuerzo continuamos observando es hermoso valle compuesto por numerosos ríos que descienden por quebradas llenas de verdor y pequeños valles. Nos dirigimos a la fortaleza de Ollantaytambo.
Ollantaytambo es una de las zonas mas conservadas de la zona. Ollantaytambo fue construido principalmente durante el gobierno del Inca Pachacútec (aproximadamente entre 1438 y 1471), quien lo transformó en un importante centro administrativo, militar, religioso y agrícola dentro del Imperio Inca. La zona tenía un valor estratégico tanto por su ubicación geográfica en el Valle Sagrado de los Incas como por su proximidad a Machu Picchu. Subimos sus más de 300 escalones para llegar al templo del Sol encima del complejo. La guía nos explicó cómo se construyeron los gigantescos bloques de piedra utilizados en el templo, transportándolos desde canteras lejanas a través de técnicas ingeniosas. Este esfuerzo monumental refleja la devoción y el conocimiento.
La ciudadela estaba súper bien pensada, desde su arquitectura que se integra perfecta con las montañas, hasta los canales de agua y las terrazas para cultivar. Era un lugar sagrado, pero también un centro político y religioso. Lo curioso es que los españoles nunca llegaron a encontrar Machu Picchu, así que se mantuvo "oculta" del mundo por siglos.
Fue redescubierta en 1911 por Hiram Bingham, un explorador estadounidense (aunque hay pruebas de que los locales ya sabían de su existencia). Desde entonces, ha sido un ícono del Perú y uno de los destinos más famosos del mundo. Hoy es Patrimonio de la Humanidad y una de las siete maravillas del mundo moderno.
Visitamos el El Templo del Sol: Diseñado en forma semicircular, este templo tiene ventanas estratégicamente alineadas con los solsticios de verano e invierno. Los incas realizaban ceremonias dedicadas al Sol, considerado uno de sus principales dioses.
El Recinto de las Tres Portadas es una estructura de tres grandes puertas de piedra ubicada en Machu Picchu. Aunque su función exacta no está clara, se cree que era un espacio ceremonial o un lugar de acceso restringido para la élite o los sacerdotes. Las tres portadas simbolizan los tres mundos de la cosmovisión inca: el cielo, la tierra y el inframundo. Este recinto refleja la habilidad arquitectónica de los incas y su conexión espiritual con el cosmos.
El Templo del Condor. Se encuentra en una de las zonas más bajas del complejo, cerca de la Plaza Principal. El Templo del Cóndor en Machu Picchu es un lugar dedicado a este majestuoso animal, considerado sagrado por los incas. La roca que forma el templo tiene la forma de un cóndor con las alas extendidas, simbolizando el vínculo entre el cielo y la tierra. Este templo era utilizado para ceremonias religiosas y rituales, donde el cóndor representaba el poder y la conexión con los dioses.
La Sala de los Espejos recibe su nombre por el efecto reflectante de las piedras, que brillan cuando el sol las ilumina. Aunque su propósito exacto no se conoce, se cree que tenía una función ceremonial o astronómica, relacionada con los estudios solares y la alineación de la ciudadela con los solsticios y equinoccios.
Con una inmensa alegría en nuestros corazones, nos despedimos del Machupichu.
Al finalizar la visita, nos dirigimos a tomar el autobús de vuelta a Aguas Calientes, pero de repente, ocurrió un incidente inesperado. Un autobús se había despeñado por la carretera, bloqueando el paso y causando un gran alboroto. Debido a esto, tuvimos que bajar a pie hasta el pueblo de Aguas Calientes. Fue un recorrido espectacular, nos dio tiempo para reflexionar sobre todo lo que habíamos visto.
Una vez en Aguas Calientes, nos dirigimos al restaurante del hotel C’Hayñas, donde nos relajamos tomando unas cervezas y disfrutando de unas deliciosas papas fritas. Mientras tanto, aprovechamos para comprar algunos souvenirs, un recuerdo de nuestra aventura.
Cuando llegó la hora de tomar el tren, nos dirigimos hacia la estación que nos llevaría hasta Poroy. Allí nos esperaba la furgoneta que nos transportaría de regreso a Cusco. Como ya era tarde, decidimos hacer una parada para cenar en la Estancia Andina, donde pedimos unas pizzas: la “Andina” y la “peruanísima”, acompañadas, por supuesto, de unas porciones de papas fritas y unas refrescantes cervezas Cusqueña.
Al final del día, regresamos al Hotel La Casona Real. Para nuestra sorpresa, nos dieron las mismas habitaciones, lo que fue un alivio. Nos dimos una ducha reparadora y salimos a cenar teníamos reservado en el Andean grill restaurante, comimos de lujo y comentamos los momentos vividos durante el camino Inca y la visita a uno de los lugares más impresionantes del mundo Machupichu.
Afortunadamente, el día se despejó y el sol nos regaló vistas inigualables. Los paisajes eran un espectáculo: montañas majestuosas salpicadas de colores naturales que parecían salidos de un sueño.
Tras una hora de caminata, llegamos a la tan esperada Montaña de Colores.
Nos llenamos de asombro mientras subíamos hasta el punto más alto, Winikunka, a 5,036 metros de altura. Nunca habíamos estado tan alto, y la sensación era indescriptible: una mezcla de orgullo, admiración y pura gratitud.
El descenso fue tranquilo y pausado, permitiéndonos disfrutar aún más de los paisajes que habíamos atravesado. En total, recorrimos alrededor de 8.5 km en un tiempo aproximado de 2 horas y 40 minutos. La ruta de regreso nos llevó al mismo restaurante donde habíamos desayunado, para almorzar en un buffet sencillo pero suficiente.
Regresamos a Cusco alrededor de las 17:00, agotados pero felices. Un merecido descanso en el hotel, una ducha revitalizante, y luego salimos a dar una vuelta para terminar nuestras compras. Para cerrar el día con broche de oro, reservamos en Morena Peruvian Kitchen Grill, ubicado convenientemente en la misma calle de nuestro hotel. Fue una cena deliciosa, el final perfecto para un día lleno de aventuras y descubrimientos.
MIÉRCOLES 18/09. CUSCO - LIMA -IQUITOS CIUDAD
Hoy por fin pudimos levantarnos a una hora prudente. Después de tantos días intensos, se sintió como un pequeño lujo disfrutar de una mañana más tranquila. Bajamos a desayunar un magnífico desayuno, todo preparado al momento, con una variedad que hizo que cada bocado fuera una delicia. Con energías renovadas, preparamos nuestras maletas y a las 10:30 nos recogieron para llevarnos al aeropuerto.
Nuestro vuelo hacia Lima estaba programado para las 12:30. Tuvimos suerte y logramos facturar todas las maletas sin complicaciones, lo que nos permitió viajar con mucha comodidad. El vuelo fue excelente, y llegamos a Lima a tiempo, donde aprovechamos para tomar un pequeño tentempié antes de volver a embarcar, esta vez rumbo a Iquitos.
El cambio de clima al llegar a Iquitos fue impactante: un calor y una humedad abrumadores nos dieron la bienvenida. Desde el aeropuerto nos llevaron directamente al hotel Macambo, un lugar cortito, nos dimos una merecida y refrescante ducha después del viaje. Renovados, salimos a explorar la ciudad con entusiasmo.
Nuestra primera parada fue el Boulevard, un lugar vibrante y lleno de vida. Desde allí vimos, por primera vez en nuestras vidas, el majestuoso río Amazonas. Su caudal, debido a las sequías, estaba notablemente bajo, pero aun así impresionaba con su inmensidad. Nos recomendaron un restaurante en el mismo Boulevard llamado Las Terrazas de Iquitos, famoso por sus vistas magníficas, y no lo dudamos: subimos de inmediato.
¡Qué sorpresa nos llevamos al descubrir una piscina en el restaurante! No lo pensamos dos veces, y en un abrir y cerrar de ojos Manuel y yo ya estábamos sumergidos. Fue un alivio absoluto al calor sofocante. Después de refrescarnos, nos deleitamos con una hamburguesa gigante acompañada de crujientes patatas fritas.
La comida, las vistas y el ambiente nos conquistaron tanto que decidimos quedarnos un rato más, disfrutando de unas copas para cerrar la noche con calma.
Mañana nos espera un gran día: ¡la selva amazónica nos aguarda!
JUEVES 19/09. IQUITOS - ALBERGUE EN LA SELVA
Después de un buen desayuno, nos dirigimos a la agencia de viajes para iniciar nuestra aventura hacia la selva amazónica. Nuestro destino era el albergue Muyuna, ubicado a unas tres horas río arriba desde Iquitos, en plena Reserva Protegida Tamshiyacu-Tahuayo y muy cerca de la Reserva Nacional Pacay-Samiria.
Al llegar al río Amazonas, nos quedamos sin palabras: su inmensidad era impresionante. Tuvimos la suerte de dar un paseo en barco para observar a los famosos delfines rosados. Aunque eran bastante esquivos para capturar en una fotografía, disfrutamos enormemente de sus elegantes saltos, que parecían casi mágicos.
Continuamos navegando, hasta llegar un punto que no había posibilidad de seguir en la embarcación, tocaba andar. Dejamos nuestro equipaje en la lancha y comenzamos hacer una caminata fue una experiencia increíble. Desde el primer paso, nos sentimos completamente inmersos en la selva, rodeados de sonidos y paisajes únicos. Atravesamos pequeños pueblos, vimos un colegio local, y observamos las casas típicas de la región, lo que nos dio un vistazo a la vida cotidiana en este lugar tan remoto.
En un punto que el nivel era superior nos esperaba una lancha, que nos llevo hasta el albergue.
Al llegar al albergue Muyuna, nos asignaron las habitaciones y nos dieron una charla sobre las normas de seguridad y el cuidado necesario en la selva.
No tardamos en salir para nuestra primera excursión, explorando los alrededores del complejo y familiarizándonos con este entorno fascinante. Una de las 7 maravillas del mundo natural, empezábamos a disfrutarla.
De regreso al albergue, nos esperaba un delicioso buffet de comida internacional en el salón principal. Era justo lo que necesitábamos para recargar energías antes de embarcarnos en nuestra primera excursión por el río Amazonas. En esta salida, pudimos admirar la increíble biodiversidad del lugar: aves exóticas de todos los colores, un perezoso descansando en las alturas, e incluso caimanes escondidos entre las aguas. Cada momento era una sorpresa.
Al regresar, nos tomamos un tiempo para descansar en nuestras habitaciones antes de la cena. La cena fue tranquila, pero la emoción volvió rápidamente con la excursión nocturna por los alrededores del albergue. Bajo el manto oscuro de la selva, los sonidos y las criaturas nocturnas le dieron un toque de adrenalina al final del día.
Fue un día lleno de emociones y descubrimientos. Nos fuimos a dormir con la emoción de lo que el amanecer y las próximas rutas nos traerían en este lugar tan especial.
VIERNES 20/09. ALBERGUE EN LA SELVA
Tuvimos la suerte de ver el monito más pequeño del mundo, el Titi.
Por la tarde vimos una de las puesta del sol más bonita que habíamos visto nunca.
Por la noche, dimos un paseo en barco y pudimos ver la capibara, el ratón más grande del mundo.
Sabado 20/09. ALBERGUE EN LA SELVA - LIMA.
Tras el desayuno, tocaba despedirse de la selva amazónica, primero cogimos la embarcación y posteriormente nueva caminata hasta llegar al rio Amazonas.
Decidimos aprovechar el tiempo y visitar Iquitos en lugar de quedarnos esperando en el aeropuerto hasta la hora del vuelo. Disfrutamos un tentempié en el bar que tanto nos gustó: La Casa de Fierro, una construcción icónica con una historia fascinante. Diseñada por Gustave Eiffel, esta estructura de hierro fue traída desde Europa en el siglo XIX y ensamblada en Iquitos, convirtiéndose en un símbolo de la arquitectura colonial con influencia europea en la región amazónica.
A la hora prevista, abordamos nuestro avión con cierta incertidumbre debido a las restricciones de equipaje de mano, ya que las dimensiones de las maletas de cabina en Perú son más pequeñas que en Europa. Afortunadamente, no nos revisaron el equipaje y pudimos viajar sin inconvenientes.
Al llegar a Lima, Eric nos estaba esperando para llevarnos al hotel Tambo II, donde nos alojaríamos esa noche.
VIERNES 20/09. LIMA.
Después del desayuno, nos recogieron para comenzar un recorrido turístico por Lima, una ciudad que combina su pasado colonial con la modernidad.
Nuestra primera parada fue el Parque del Amor, ubicado en el distrito costero de Miraflores. Este parque es un homenaje al romance, con un hermoso mosaico de azulejos que recuerda al Parque Güell de Barcelona y una escultura central llamada El Beso, del artista Víctor Delfín. Desde aquí, disfrutamos de una vista impresionante del océano Pacífico, con el mar extendiéndose hasta el horizonte y los parapentes surcando el cielo.
A continuación, visitamos las Ruinas de Huaca Pucllana, una pirámide de adobe que se alza en medio de la ciudad como testigo silencioso de las civilizaciones prehispánicas. Este complejo arqueológico, construido hace más de 1,500 años por la cultura Lima, era un centro ceremonial y administrativo. Sus estructuras de adobe, perfectamente alineadas, aún se conservan, y el sitio ofrece una interesante perspectiva sobre la vida en la época preincaica.
Continuamos el recorrido en el centro histórico de Lima, donde el legado colonial cobra vida en sus plazas e iglesias. Visitamos la Iglesia de San Pedro, un majestuoso templo de estilo barroco que ha sido un pilar de la fe católica en el Perú desde el siglo XVII.
Luego, pasamos por el Palacio de Torre Tagle, una de las casonas más elegantes de la época virreinal, con sus distintivos balcones de madera tallada y su exquisita arquitectura.
Antes de seguir explorando, hicimos una parada en la famosa tienda de churros Virgen del Carmen. ¡Estaban espectaculares! Crujientes por fuera, suaves por dentro y rellenos con una deliciosa crema.
Nuestra siguiente visita fue al Convento de San Francisco, uno de los sitios más emblemáticos de Lima. Este complejo religioso destaca por su impresionante biblioteca, que alberga miles de libros antiguos, y sus catacumbas subterráneas, donde descansan los restos de miles de personas en oscuros pasadizos llenos de misterio.
Seguimos caminando por el Jirón de la Unión, una tradicional calle peatonal repleta de tiendas, cafés y edificios históricos. Llegamos a la Plaza Mayor, el corazón del centro histórico, rodeada por el imponente Palacio de Gobierno, la Catedral de Lima y el Palacio Municipal.
Más adelante, llegamos a la Plaza San Martín, una de las más bellas de la ciudad, con su imponente monumento en honor al libertador José de San Martín y sus elegantes edificios de estilo neoclásico que evocan el esplendor de la Lima republicana.
Para el almuerzo, fuimos al restaurante Pardos, donde degustamos un delicioso pollo a la brasa, un plato emblemático del Perú, acompañado de papas doradas y una irresistible salsa de ají.
A las 16:00, Eric nos recogió nuevamente y nos trasladó al aeropuerto. Nuestro vuelo salió alrededor de las 20:00 y, tras varias horas de viaje, llegamos a Madrid a las 14:00. Recogimos el coche y, sin perder tiempo, emprendimos el viaje directo a Sevilla.
Y colorín colocado este viaje se acabado, teniendo más ganas de empezar a planear el siguiente.
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