2025 RUMANIA: Bucarest -Transilvania

 

2025 RUMANIA: Bucarest - Transilvania



 



















Duración: 4 días. 

Organizado: por nuestra cuenta.

Moneda: Aprox. 1€ equivale a 4,98   Leu rumano

Población: Rumania más de 19,0 millones de habitantes y Bucarest sobre los 1,8 millones. 

Religión: La principal es la ortodoxa rumana. 


Breve historia

El territorio rumano estuvo habitado desde tiempos antiguos por los dacios, un pueblo tracio que fue conquistado por el Imperio Romano en el año 106 d.C. Tras la retirada romana en el siglo III, la región fue invadida sucesivamente por godos, hunos, ávaros y eslavos. En la Edad Media, surgieron los principados de Valaquia, Moldavia y Transilvania, que lucharon contra la expansión otomana. Vlad III “el Empalador” es una de las figuras más conocidas de esta época. Conocido por su brutalidad en la guerra y su método de ejecución favorito: el empalamiento. Su gobierno estuvo marcado por la lucha contra el Imperio Otomano y los nobles que conspiraban contra él. Se dice que impuso el orden con mano de hierro, castigando severamente a criminales y traidores. Su fama de crueldad lo convirtió en la inspiración para el personaje de Drácula en la novela de Bram Stoker. Aunque en Rumania es visto como un héroe por su resistencia contra los otomanos, en Occidente es más conocido por sus sádicas tácticas de guerra. Estableció su residencia en Bucarest, la capital de Rumania.

En el siglo XIX, los principados de Valaquia y Moldavia se unificaron en 1859 bajo Alejandro Juan Cuza, formando lo que luego se convertiría en Rumania en 1866 con la llegada del príncipe Carlos I. Tras la independencia del Imperio Otomano en 1877-78, Rumania se convirtió en un reino en 1881.

Bucarest experimentó un rápido desarrollo, ganándose el apodo de “Pequeña París” debido a su arquitectura elegante e influencia francesa

Rumania participó en ambas guerras mundiales, cambiando de bando en la Segunda Guerra Mundial en 1944. Después de la guerra, cayó bajo la influencia soviética y se convirtió en una república comunista en 1947. Durante el régimen de Nicolae Ceaușescu, demolió barrios históricos para construir el imponente Palacio del Parlamento. El país sufrió una dictadura represiva hasta la Revolución de 1989, que terminó con su ejecución.

Desde los años 90, Rumania ha avanzado hacia la democracia y el desarrollo económico. En 2004 se unió a la OTAN y en 2007 a la Unión Europea. Hoy en día, es un país con una rica herencia cultural, bellos paisajes y un crecimiento económico constante.

Jueves 27/02 Salida de Sevilla a Bucarest.

Nuestro viaje arrancó con Adolfo y Mimi, nuestros inseparables compañeros de aventuras, que nos recogieron para dirigirnos al aeropuerto. Dejamos el coche en Lavacolla y tomamos el vuelo de las 18:30, llegando a Bucarest a las 23:35.

Reservamos en el Duke Armeneasca Hotel, un hotel con su encanto, aunque algo anticuado. Todo iba bien hasta que, de madrugada, alguien intentó entrar en nuestra habitación. Después de un portazo y unas palabritas con el conserje, pudimos seguir descansando.

 Viernes 28/2

Nos levantamos sobre las 9:00 y aprovechamos bien el desayuno del hotel. Con energías renovadas, salimos a descubrir la ciudad.












Nuestra primera parada fue la Plaza de la Universidad, un lugar emblemático rodeado de edificios históricos y universidades. A lo largo de los años ha sido testigo de grandes momentos políticos y culturales, pero justo cuando llegamos estaba en obras, así que no pudimos disfrutarla al 100%.


Paseando por una calle perpendicular, nos llamó la atención una iglesia con torres rematadas en bolas doradas, muy al estilo ruso. Nos acercamos y descubrimos que era la Iglesia de San Nicolás, una pequeña joya con frescos impresionantes.






Seguimos rumbo al Monasterio Stavropoleos, un pequeño pero precioso monasterio ortodoxo del siglo XVIII. Su arquitectura brâncovenesc y sus frescos detallados nos dejaron sin palabras. En su patio y biblioteca se guardan antiguos manuscritos religiosos, lo que le da un aire aún más especial.









Hicimos una breve parada en  otra iglesia ortodoxa la Biserica Zlatari: Una iglesia ortodoxa con una historia que se remonta al siglo XVII, ubicada en Calea Victoriei. Es conocida por su icono milagroso de San Cipriano y su arquitectura tradicional rumana.








Nuestro paseo continuó hasta el Pasaje Macca-Vilacrosse, una galería cubierta con un techo de cristal en forma de herradura que nos trasladó al siglo XIX. Su estilo neoclásico y su ambiente bohemio, con cafés y tiendas, lo convierten en un rincón con mucho encanto.





De ahí, nos dirigimos al Palatul CEC, un majestuoso edificio del siglo XIX con una cúpula de vidrio y hierro que es todo un símbolo de la ciudad. 


Cruzamos el río Dâmbovița por uno de sus puentes 










Y nos encaminamos al Palacio del Parlamento, el segundo edificio administrativo más grande del mundo y el edificio administrativo más grande del mundo.  Una auténtica mole construida durante la era comunista de Ceaușescu, con miles de habitaciones y salones de lujo.





















Tras la visita, andábamos con el tiempo justo para comer, así que seguimos la recomendación de nuestra guía y nos fuimos a Hanu’ Berarilor, donde nos dimos un buen festín de cervezas, pato y salmón. Eso sí, el puré que acompañaba al pato no nos convenció nada.










A las tres en punto iniciamos el free tour comunista, donde nos contaron más sobre la construcción del parlamento y la demolición masiva de viviendas que implicó. También visitamos la Iglesia de Sapience Parish, que fue literalmente desplazada de su ubicación original para evitar su derribo.






Seguimos por el Parque Izvor, un espacio verde junto al Parlamento con buenas vistas del edificio, 

Y luego nos adentramos en el Parque Cișmigiu, el más antiguo de Bucarest, con su aire romántico y su lago donde la gente pasea en bote.








Más adelante llegamos a Piața Revoluției, la plaza donde se vivieron momentos clave de la Revolución de 1989. Desde el balcón del antiguo Comité Central, Ceaușescu dio su último discurso antes de huir, fue capturado, juzgado y fusilado junto a su mujer. Muy cerca vimos el Memorial Rebirth, un monumento en honor a las víctimas de la revolución, que ha generado opiniones encontradas por su diseño moderno.








Pasamos por delante de Otetari Church, camino del hotel












Antes de terminar el día, cambiamos euros a lei para la excursión del día siguiente y regresamos al hotel a ducharnos y prepararnos para la cena. Teníamos reserva en el Restaurant Hanu’ lui Manuc, una antigua posada donde disfrutamos de una cena con espectáculo de danzas típicas.



















Sabado 1/03 Excursión a los castillos de Transilvania

El día amaneció lluvioso. Cogimos un Uber hasta Piața Universitatii, donde teníamos el punto de encuentro para la excursión.


Nuestra primera parada fue Sinaia, una localidad montañosa que nos recibió con nieve. Allí visitamos el Castillo de Peleș, una residencia de verano de la realeza rumana con salones de lujo y una decoración impresionante. Fue construido en el siglo XIX por orden del rey Carlos I, y cada rincón rezuma elegancia.


































Después nos dirigimos al Castillo de Bran, famoso por la leyenda de Drácula. Dentro, exploramos diferentes salas y aprendimos más sobre Vlad III “el Empalador”, cuya historia real es aún más sangrienta que el mito. Antes de seguir, paramos a tomar un sándwich en una de las cafeterías de la zona.




























A continuación, llegamos a Brașov, una ciudad con mucho encanto a los pies de los Cárpatos. Desde pequeños, cuando estudiábamos estos montes en la EGB, nos llamaban la atención, así que estar allí en persona fue especial. Recorrimos el casco antiguo en un tour a pie y aprovechamos para tomar un chocolate caliente, muy famoso en la zona.
















De vuelta a Bucarest, fuimos a un bar junto a la Plaza de la Universidad para ver el partido del Betis. Qué bien nos supieron las patatas y la cerveza con la victoria 2-1 contra el Madrid.

Para la cena, reservamos en Caru’ cu Bere, un restaurante que nos recomendó mi hijo Manuel, que había estado allí en su Interrail. Nada más entrar, la gente estaba bailando en medio del salón. Nos pedimos un codillo y unas salchichas, y de postre probamos el papanasi, un dulce típico rumano. ¡Riquísimo! Con la barriga llena, nos fuimos directos al hotel.




Domingo 02/03 – Últimos paseos y regreso a casa


A las 9:30 quedamos para desayunar y después del check-out, dimos un último paseo por el casco antiguo. Entramos en un edificio que nos llamo la atención, sorpresa una librería en un edificio antiguo rehabilitado con tres altura y escaleras en los laterales. Aprovechamos hasta el último momento antes de volver al hotel, recoger las maletas y poner rumbo al aeropuerto a las 12:30.








El vuelo salió a las 14:45 y llegamos a Sevilla sobre las 18:15. Desde allí, directos a casa.


Bucarest nos ha sorprendido. Su historia, la huella del comunismo, sus castillos y, por supuesto, su comida, nos han dejado con ganas de más.


Y colorín colorado este viaje se acabado, teniendo más ganas de empezar a planear el siguiente.



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